Elecciones Municipales 2012: Mujeres en lista de espera

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Observatorio de Género y Equidad-Abril estuvo marcado por varios hechos, uno de ellos dice relación con las primarias realizadas por los partidos de la Concertación, que sorprendió por la baja cantidad de mujeres electas, lo que viene a revelar, una vez más, la crisis de representación que aqueja a la institucionalidad política chilena.

A la democracia le hacen falta más mujeres, reza una de las consignas de la Campaña Más Mujeres al Poder, impulsada por organizaciones de mujeres y de la sociedad civil que busca instalar en la agenda pública y ciudadana la urgencia de un sistema electoral que garantice la representatividad.

 

Con una población femenina que supera el 50%, en Chile las mujeres siguen en desigualdad de condiciones frente a los hombres. Tienen una baja representación en el Parlamento, la presencia de mujeres en el Gobierno actual dista mucho de lo instalado por la ex Presidenta Bachelet, no están presentes de forma proporcional en el Parlamento, en los Municipios, en las directivas de los partidos políticos y menos en los concejos municipales. Se trata de instancias donde se decide sobre los derechos de las mujeres y sobre las políticas públicas, en general, aunque todos declaran que es importante la presencia de las mujeres.

De ahí que sorprenda las primarias realizadas por los Partidos de la Concertación y sus precarios resultados, siempre en desmedro de la participación política de las mujeres. De 336 candidatos/as que participaron de este proceso, sólo 53 eran mujeres y de ellas fueron elegidas 21 en todo el país. Más aún, hubo comunas en las cuales no hubo ninguna mujer compitiendo. La participación de las mujeres en política cobra interés en un año electoral como éste, momento clave para propiciar el debate sobre paridad o ley de cuotas tal como lo proponen expertos electorales o sobre incentivos económicos para otros/as.

Mientras, las encuestas de opinión pública dan cuenta, no sólo de la baja sostenida del apoyo al Presidente Piñera y su Gobierno, sino también la opinión de la ciudadanía sobre por ejemplo, que mujeres y hombres están en igualdad de condiciones para ocupar los cargos de alcalde (76%), ministro/a (81%) y Presidente/a (80%) (Encuesta CEP, mayo 2012). Sin embargo, el Gobierno y los partidos políticos están pendientes de una prematura carrera presidencial por sobre incorporar una mayor participación de mujeres, en las próximas elecciones municipales.

Desde la tribuna del Observatorio de Género y Equidad, quisimos propiciar el debate o la reflexión en torno a la necesidad de contar con Más Mujeres en el Poder y su aporte a la democracia chilena. Conversamos con expertos/as electorales, representantes de Partidos Políticos y candidatas que se enfrentan a este proceso eleccionario. A continuación les presentamos sus demandas y propuestas.

 

Las candidatas a Gobierno Local

Marisol Martínez, Alcaldesa socialista de Puerto Aysén, candidata a re-elección

¿Qué significa el aporte de las mujeres a la calidad de la democracia?

En número somos la mitad de las/os habitantes y por lo tanto, es necesario que estemos debidamente representadas en todo nivel de decisiones, pero particularmente en las decisiones locales y comunales. Creo que es esencial, porque en estos espacios se da todo el desarrollo comunal y donde las mujeres somos el centro de ese quehacer. Por lo tanto, debemos ser parte de ello y de todo nivel de toma de decisiones, puesto que representamos una mirada distinta y es necesario que implementos nuestros enfoques para hacer de nuestra democracia algo real, que sea representativa de la visión de ambos géneros en el desarrollo de nuestra comuna y del país.

¿Cómo llegan las mujeres a ser candidatas? ¿Cuáles son los pasos que tienen que seguir o sortear al interior de sus partidos?

Desde mi experiencia, tuve la oportunidad primero de ser concejala por Puerto Aysén (2004-2008) y, como cualquier otra actividad que se realiza, “debemos creer en lo que hacemos”, es decir, atrevernos, porque las mujeres somos tan capaces como los hombres y debemos lograr ese cambio cultural. Estuve en el período en que por primera vez se elegía a alcaldes y concejales en listas separadas, lo que para nosotras fue una oportunidad histórica porque nos permitió tener un rol mucho más activo.

Internamente, en el Partido Socialista –partido del cual soy militante-, estamos en baja representación femenina y esto se puede entender por varios factores. Por una parte, hay compañeras que no se atreven a participar y, por otra, quienes se interesan, se enfrentan a los códigos machistas donde se instala que el mejor candidato es un hombre ya sea porque es el que habla más o el que habla más fuerte. A partir de esa realidad, las mujeres tenemos que atrevernos más, transar al interior del partido (porque yo lo he hecho), pelear los espacios que nos corresponden. Yo di una lucha fuerte para ser la candidata a alcaldesa de Puerto Aysén y fue una lucha que di al interior del Partido Socialista y, posteriormente, al interior de la Concertación, porque querían ubicar en mi lugar a un candidato de otra región y asumir una tarea por la cual yo había trabajado durante cuatro años. Por lo tanto, no permití que se dieran acuerdos de otro tipo que no fuera el que a mí me correspondía.

¿Cuáles son sus propuestas a los partidos políticos y expertos electorales para que haya más mujeres en el poder?

Necesitamos que los partidos políticos, al interior de sus directivas donde se toman las decisiones, cuenten con un mayor poder y toma de decisión por parte de mujeres. Miro a la directiva de mi partido y veo sólo a una mujer sentada en medio de hombres, entonces ese es el espacio donde debe existir una mayor presencia de mujeres y estar dispuestas a ocupar cargos directivos. Los procesos internos de los partidos políticos deben ser más democráticos y debemos reclamar la participación en los cargos de decisión. Al mismo tiempo, creo que entre mujeres tenemos que ser más solidarias y menos chaqueteras, situación que se da en muchas ocasiones al interior de las colectividades políticas.

A los expertos electorales, en su mayoría varones, que consideran que lo saben todo, hay que hacerles comprender que se necesitan más mujeres ocupando cargos, no sólo en los partidos, también en las comunas, en el Parlamento. Las mujeres tenemos que dar la pelea, ese fue mi caso y les hice ver que su diagnóstico en torno a mi comuna era equivocado, porque salí electa con una gran mayoría para ocupar el cargo de alcaldesa por Puerto Aysén.

 

Marcela Hernando, Alcaldesa Independiente de Antofagasta, candidata a la re-elección

 

¿Qué significa el aporte de las mujeres a la calidad de la democracia?

Tiene que ver con estilos distintos de hacer política por parte de las mujeres. Hay mujeres que queremos cambiar la política, construir permanentemente una ciudadanía que reconozca las diferencias que existen entre hombres y mujeres. Además, las mujeres tienden a compensar muchísimas desigualdades que son históricas en el ámbito socio-cultural entre ambos sexos, pero por sobre todo, diría que enriquecen la política en tanto incorporan otros estilos y formas. Las mujeres, en general, tendemos a ser más éticas y a perseguir menos los objetivos personales por sobre los intereses de la gente a la cual representamos.

¿Cómo llegan las mujeres a ser candidatas?, ¿Cuáles son los pasos que tienen que seguir o sortear al interior de sus partidos?

La única forma en que una mujer pueda ser candidata es contando con un tipo de apoyo económico, si no lo tiene al interior de un partido es muy difícil que obtenga el apoyo del resto o de los hombres del partido. Diría que es más fácil que las mujeres se atrevan a ser candidatas desde fuera de un partido o como independientes, porque en mi caso no hubiese obtenido nunca un cupo. También nos enfrentamos a la rivalidad con los hombres, por ser mayoría en los partidos, difícilmente entregan un espacio a las mujeres.

¿Cuáles son sus propuestas a los partidos políticos y expertos electorales para que haya más mujeres en el poder?

Si bien se podría pensar que filosóficamente no es el ideal, establecer cuotas a mí me parece que es el único camino práctico y eso lo digo porque, si en el Gobierno de la ex Presidenta Bachelet no hubiese existido una intención manifiesta de lograr un Gobierno paritario, no hubiésemos tenido un número importante de ministras e intendentas. Yo jamás hubiese sido intendenta en un Gobierno masculino. Hoy vemos ese retroceso en el número de ministras del Gobierno de Piñera, en el número de intendentas, una baja en el número de candidatas a alcaldesas o el bajo número de senadoras y diputadas. Creo que sin una ley de cuotas difícilmente logremos una mayor participación de mujeres.

Respecto a las directivas del los partidos, ha existido representación femenina. Basta recordar a líderes mujeres como Gladys Marín, María Antonieta Saa, Carolina Tohá y Lily Pérez. Sin embargo, no creo que el problema radique en la representación al interior de las directivas, el problema tiene que ver con un tema económico.

Claudina Núñez, Alcaldesa comunista de Pedro Aguirre Cerda, candidata a re-elección

En un año electoral, ¿Qué significa el aporte de las mujeres a la calidad de la democracia?

Una democracia que se nutre de una participación masiva de las mujeres es una democracia más diversa y que puede representar mejor los intereses de género en la sociedad, es decir, los derechos y demandas que las mujeres tienen para estar en la política de un país. Las mujeres pueden representar sus intereses como género, pero también los intereses de transformaciones sociales profundas al sistema de previsión social, de salud, de educación, de vivienda, de trabajo, entre otros.

¿Cómo llegan las mujeres a ser candidatas?, ¿Cuáles son los pasos que tienen que seguir o sortear al interior de sus partidos?

En el partido comunista se llega a ser candidata por propuesta de las estructuras comunales, regionales o nacionales. Y una vez realizada la propuesta una debe responder si acepta o no. El mismo proceso es para los hombres.

¿Cuáles son sus propuestas a los partidos políticos y expertos electorales para que haya más mujeres en el poder?

En primer lugar creo importante que existan instancias de formación para las militantes mujeres al interior de los partidos políticos, así se puede reforzar la formación general de las militantes, pero por sobre todo, incorporar los contenidos y propuestas de las mujeres para nuestra sociedad, en el marco de las ideas de cada partido obviamente (en escuelas, talleres, seminarios). En segundo lugar, tener una preocupación consciente y constante de aumentar el número de dirigentas y candidatas y, tercero, debatir estos temas de la participación de las mujeres en la sociedad y la política como tema del conjunto del partido, y no sólo como tema específico de las mujeres; los cambios debemos provocarlos en conjunto.

Sol Letelier, Alcaldesa UDI de Recoleta, candidata a la re-elección

¿Qué significa el aporte de las mujeres a la calidad de la democracia?

Una sociedad democrática debe considerar a todos sus miembros en igualdad de derechos y obligaciones, ya sean estos hombres o mujeres. Partiendo de esta base, en la actualidad Chile y, en general en Latinoamérica, existe una enorme diferencia de géneros en cuanto a cargos de representación popular.

Para muestra un botón, según datos aportados por el Observatorio Igualdad de Género de CEPAL, el porcentaje de alcaldesas en la región sólo alcanza al 10%, mientras que las concejalas llegan al 22%. En este estado de cosas, se necesitarían 40 años para lograr una paridad en el caso de los alcaldes, ya que la tasa de incremento es de 1% anual.

Si miramos lo ocurrido en la región en la última década, nos daremos cuenta que recién las mujeres conquistaron la Presidencia de algunos países, como es el caso de Michelle Bachelet en Chile, Cristina Fernández en Argentina y, más recientemente, Dilma Rousseff en Brasil. Cargos que hasta hace algunos años, eran ostentados exclusivamente por hombres.

Cabría preguntarse entonces: ¿Qué ha provocado este ascenso al poder de las mujeres? Las respuestas podrían ser variadas, pero me gustaría pensar que tiene que ver con sus capacidades y con la convicción de sus ideas. En un mundo dominado por hombres, la mujer tiene que esforzarse el doble para alcanzar sus metas y conseguir sus objetivos, lo cual no es ajeno a la política.

En este sentido, la llegada de la mujer a la política ha significado la aparición de nuevos temas de interés social que deben ser atendidos por la autoridad. Un ejemplo de estos es la violencia contra la mujer, el acceso igualitario a la educación y al empleo; la protección de la familia y su patrimonio; embarazo adolescente; y discriminación, por mencionar algunos.

Desde su rol como mujer, nuestras autoridades femeninas han planteado diversas temáticas de género, que hasta hace algunos años no eran parte de la agenda pública. Pero conseguir estos espacios no ha sido una tarea fácil y has sido años de trabajo, por ello la misión de quienes ostentamos cargos políticos y de representación popular es consolidar estos espacios y avanzar en una igualdad plena.

Finalmente, el gran aporte de la Mujer a la política y la democracia es poner en la agenda de debate público temas de interés social que habían permanecido ocultos y que no podían seguir esperando.

¿Cómo llegan las mujeres a ser candidatas?, ¿Cuáles son los pasos que tienen que seguir o sortear al interior de sus partidos?

No hay un camino único y tampoco una receta mágica para destacar en la vida pública. Las formas en que las personas sienten el llamado del servicio público es tan diverso como las personas mismas, algunas sienten este llamado desde la edad escolar, otros en la universidad o cuando ya son profesionales.

La militancia partidaria implica la aceptación de ciertos postulados y normas propias de cada colectividad. En este sentido, muchos y muchas de los que hoy ostentan cargos de representación popular es porque han tenido una vida partidista activa, ya sea adoptando ciertos temas como propios o trabajando en post del ideario político que representa al partido.

En mi caso particular, el llamado a integrarme a la UDI fue tras la muerte de Jaime Guzmán, la cual encontré terrible y me decidió a trabajar por la gente y sus problemas. A lo largo de estos años me he desempeñado en distintos cargos al interior del partido, llegando incluso a ser parte de la mesa directiva en calidad de vicepresidenta.

En cuanto a mi vida política, partí trabajando de manera distrital con el ex diputado Julio Dittborn. Posteriormente me postulé como concejala de Lo Barnechea, cargo que desempeñé por dos períodos. El 2008 mi partido me pidió presentarme como candidata a Alcaldesa por Recoleta, cargo que ostento en la actualidad.

Finalmente, en mi experiencia te podría decir que para llegar a ser candidata o ocupar un cargo de elección popular, una debe ser consecuente con sus ideas y valores, ir siempre de frente y valorar la verdad como un bien intransable.

¿Cuáles son sus propuestas a los partidos políticos y expertos electorales para que haya más mujeres en el poder?

La propuesta es una sola: Lograr una política de género que asegure un acceso equitativo a hombres y mujeres a cargos de responsabilidad, ya sean públicos o privados. El sexo de una persona no puede ser un factor a considerar a la hora de ocupar determinado cargo o incluso a la hora de recibir una remuneración por ello. A igual nivel de capacidad y desempeño, debe existir un sueldo equivalente tanto para hombres como mujeres.

Esta política de géneros se relaciona intrínsecamente con terminar con todo tipo de discriminación al interior de Chile y Latinoamérica, sólo garantizando constitucionalmente la no discriminación, nuestros países avanzarán hacia un desarrollo democrático y equitativo para sus pueblos.

Esta es una tarea de todos y todas, de las/los que estamos hoy en política y de las/los que vendrán. A veces los cambios más trascendentes comienzan por casa y en este sentido, en los gobiernos locales debemos avanzar en la paridad de género al interior de nuestras propias corporaciones, especialmente, en la designación de Directores y Jefes de Unidad.

Me gustaría finalizar diciendo que “un cambio profundo es posible si nos damos cuenta de que ese cambio es necesario”.

Los Partidos Políticos 

Catalina del Real, Vicepresidenta de Renovación Nacional y Concejala Comuna de Vitacura.

 

En un año electoral: ¿Qué significa el aporte de las mujeres a la calidad de la democracia?

Partamos de la base de una afirmación: sin mujeres no hay democracia. Si un cargo de elección popular es justamente para que la ciudadanía se sienta representada, tiene que haber en lo posible una paridad de género. Por otra parte, sin querer invalidar a los hombres, las mujeres poseemos varias cualidades, desde la sensibilidad para recoger las inquietudes de la gente hasta la forma de organizarnos, las mujeres aportan a una democracia más sólida. En esa misma línea, toda decisión política -y más precisamente toda legislación- tiene impacto de género. Es por esto mismo que se necesita de mecanismos que faciliten un mayor progreso y oportunidades para asegurar que las mujeres, así como los hombres, puedan tener una vida digna y más justa en democracia.

¿Qué rol cumplen los partidos políticos para generar la participación de las mujeres?

Si bien se han realizado gestos de inclusión, como lo fue haber tenido una Presidenta y de haber generado la paridad en su gabinete, se necesitan actos concretos, más que voluntades. Actualmente, hay una representación muy baja de mujeres en el Parlamento, en los gobiernos locales y en el Gobierno. Es imperativo que se legisle en este sentido y de esta forma discutir quizá una ley de cuotas o algún tipo de incentivo económico o de cualquier índole que haga atractivo para un partido político tener mujeres en cargos de poder y representación. Me atrae mucho más este tipo de legislación que las cuotas.

¿Cuáles son sus propuestas para generar mayores espacios de participación y candidaturas electas?

En Renovación Nacional hay quienes prefieren establecer porcentajes fijos de candidatas, pero el problema que se ve aparejado con esto es que los partidos van a tender a “llenar cupos” para dar cumplimiento a la norma, sin que las mujeres tengan posibilidades reales de ser electas. Es decir, una solución “parche” que no logrará, desde mi punto de vista, equiparar el número de cargos de elección popular entre géneros. Existe bastante probabilidad de que las mujeres no sean electas, ese es el riesgo de las cuotas. También, puede surgir la presión de otros sectores, como grupos étnicos, de discapacitados, que pueden demandar una cuota de participación tal como ser daría en el caso de las mujeres. Se puede abrir el espectro a muchos ámbitos, lo que sería bastante complejo. No estoy absolutamente en contra, pero creo que debemos darle una segunda mirada a esta propuesta y así ir en el camino correcto.

Me gusta mucho más el tema de los incentivos y en Renovación Nacional hay quienes opinamos que se lograría una real participación de las mujeres en política teniendo un mayor financiamiento, como incentivo para los partidos que logren la elección de más cargos representados por mujeres. También creo que puede haber un modelo combinado. La tarea es lograr buenos resultados, pero no se trata sólo de tener candidatas mujeres, se trata de alcanzar mujeres electas en cargos.

En el partido estamos muy preocupados/as de llevar, por lo menos, una candidata a concejal en todas las comunas del país. Creo que ese espacio estamos logrando instalar grandes cambios.

Alejandra Bottinelli Wolleter, Vicepresidenta de Educación y Cultura del Partido Progresista

En un año electoral: ¿Qué significa el aporte de las mujeres a la calidad de la democracia?

El ingreso de las mujeres es modernizar la política. No es posible sostener una política que no integre a una mayoría de ciudadanas, que somos nosotras las mujeres, y que no tenemos posibilidades de cambiar, transformar y/o modificar precisamente la política.

Un segundo aporte de las mujeres a la calidad de la democracia dice relación con la dignificación del ejercicio de la política. Es bastante vergonzoso que los hombres sigan reproduciendo un sistema excluyente, porque lo que aparece aquí es una actitud normal de las élites y de las castas que tienen sus propias reglas de transmisión de cierto poder. Es bastante poco digno que se siga con estas resistencias al ingreso de nuevos actores/as a la política. En concreto, se tiene que reconstruir el sistema político. Se deben mostrar alternativas e igualdad en las condiciones para alcanzar distintas instancias de poder. Esto es democracia y no se están pidiendo privilegios, eso incluso lo podemos discutir en términos de la ley de cuotas.

¿Qué rol cumplen los partidos políticos para generar la participación de las mujeres?

Los partidos políticos son el lugar -por definición- donde se construye la mirada de proyecto país, donde se construye y conduce una voluntad hacia la concreción de ciertos objetivos. En Chile, creo que no hay partidos políticos que tengan este horizonte utópico de proyecto, en la medida que han mermado y desgastado ese espacio que termina siendo un símil de una práctica súper pragmática de cuotas de poder y, en esa medida, no sólo se ha desgastado la política sino que también los partidos, que han dejado de tener un rol claro para la ciudadanía. En esta misma lógica -de no proyecto- los partidos no logran ver, en general y salvo algunas excepciones, iniciativas nuevas que se están pensando e incluso las que surgen desde los movimientos sociales, es decir, no logran ver lo que hace la diferencia, que es precisamente la apertura. Los partidos se han dedicado a mantener la cuota de poder y, en ese contexto, el aporte de las mujeres es un peligro. Son tan poco osados, tan poco audaces los partidos sin proyectos, que no comprenden el plus que significa el ingreso de la mitad de la población subrepresentada en la política al escenario de la disputa del poder. Los partidos sólo van a ser coadyuvantes a la integración, a un espacio diverso de la política, en la medida en que se abran a la construcción de proyectos colectivos.

También existe una dimensión estética, de cómo se visibiliza la política. Si revisamos las páginas de los partidos políticos, podemos sacar un porcentaje de cuántas mujeres aparecen y nos daremos cuenta que son muy pocas. Las que aparecen, en general, lo hacen en roles “naturalizados del sexo”, es decir, colaborando, ayudando, aportando a los liderazgos, una suerte de “coro” de lo que muy bien hablaba Julieta Kirkwood. Entonces, se requieren mujeres en las vicepresidencias de partidos, mujeres que rompan con la segregación ocupacional que ocurre en la política, necesitamos mujeres que organicen y manejen los espacios territoriales y comunales, mujeres en los equipos electorales. En el PRO tenemos a una mujer a cargo del equipo electoral y este es un elemento simbólico valorable.

¿Cuáles son las propuestas para generar mayores espacios de participación y candidaturas electas?

La experiencia internacional muestra varias cosas. En Argentina, por ejemplo, la ley de cupos desde el Estado, a la cual se le dotó de rango constitucional, motivó a los partidos a participar y ubicar a mujeres en lugares de electividad. Normalmente, lo que puede pasar, como sucedió en Brasil, es que exista una relativa cuota, que las mujeres no sean puestas en grandes listas y en consecuencia no sean elegibles. Hay un elemento que está absolutamente sancionado y es que la elegibilidad de mujeres, por lo menos en Chile, es más alta que la de hombres. Incluso, desde el punto de vista de una campaña, las mujeres somos más económicas y no hay justificación para no poner mujeres en espacios de participación y competencia. Debemos instalar al interior de los partidos el derecho a la igualdad, hay que romper la inercia, de lo contrario no generaremos cambios.

En el caso de las próximas elecciones, lo que hemos dicho en el PRO, es que nuestras listas a concejales/as van a ser encabezadas por mujeres. Llevamos un año y medio de funcionamiento como partido, por lo tanto, nuestra meta es llegar a un 30% en esta primera elección. A nivel transversal, estamos instalando lo que hemos denominado los pactos igualitarios, que son los compromisos de todas y todos los candidatos con las mujeres y así visibilizar su importancia y la capacidad que tienen éstas de encarnar nuevas propuestas. También hemos tomado el compromiso de entregar la mayor parte de los recursos -que provengan del Servicio Electoral para el partido- a las candidaturas de mujeres, porque entendemos que una de las barreras de entrada, para hacer campaña, es la económica. Además, tenemos una iniciativa progresiva por estatuto, de alcanzar en el plazo de tres elecciones, el 50% de todos los órganos directivos del partido con mujeres.

Patricio Palma, Integrante de la Directiva Central del Partido Comunista.

En un año electoral: ¿Qué significa el aporte de las mujeres a la calidad de la democracia?

La democracia se puede entender de dos maneras, es decir, en cómo se organiza el Gobierno de un país y su sociedad o en un sentido más amplio, la democracia caracterizando a una sociedad por medio de valores, principios y formas de relaciones entre la gente que vive en ella. En los dos sentidos, una mayor participación de las mujeres es importante para acercarse a “esa democracia más representativa y participativa para las y los ciudadanos”. Si faltan las mujeres, la mitad de la ciudadanía no está presente, no tendremos una democracia completa. Sin embargo, para mí este concepto vale para todas las clases sociales, para todas las categorías sociales, pero el tema de género es fundamental porque cruza todo ello. Si las mujeres no están presentes, la democracia será incompleta, será trunca, nunca podrá ser genuina expresión de lo que la sociedad quiere hacer.

También hay un aporte específico. Las mujeres, por un tema de género, aportan desde una perspectiva distinta, ya sea por biología o por cultura, por historia. Ambas combinaciones determinan que las mujeres tengan una mirada que enriquece la diversidad clasista y de categoría que están presentes en la sociedad. En la medida que las sociedades se hacen menos conservadoras, se van liberando las ataduras y las mujeres van asumiendo nuevos roles, un claro ejemplo es haber tenido una Presidenta en el país.

La lucha de las mujeres por participar y hacer valer sus derechos tiene una historia que continuará y esto lo podemos afirmar independientemente del concepto que hoy en día nos merezca nuestra democracia. Siempre será bueno que las mujeres participen más.

¿Cuál es el escenario actual para incentivar o proponer candidaturas de mujeres?

Siempre un período electoral es importante, porque los partidos políticos y las corrientes de opinión dirigen sus miradas a quienes pueden ser sus electores. Hoy en día las mujeres son la mayoría en el país y componen más de la mitad del universo electoral, para todo partido es importante mirar a las mujeres y que éstas pueden decidir una posibilidad electoral. Creo que un período electoral debe servir para provocar debates importantes y en este sentido, hombres y mujeres tenemos el deber de buscar en la opinión los problemas reales que nos preocupan.

En el Partido Comunista siempre hemos planteado que las mujeres, bajo el régimen que tenemos en nuestro país, son objeto de una doble explotación. En el trabajo es objeto de explotación y baja calidad de vida, pero también porque no se les reconoce el rol que juegan en la sociedad producto de una historia conservadora-tradicional y discriminadora que hemos vivido. Este es un tema que debe estar en el centro de la discusión política, no es un tema abstracto y académico, es un tema político central.

En un período electoral no sólo debe haber candidatas mujeres o electoras mujeres, debe haber sobre todo un debate respecto a la incorporación de las mujeres en nuestra sociedad. Asimismo, en un año eleccionario es bueno poner en el debate todos los temas que discriminan a las mujeres para ver cuál será el comportamiento de las y los electores.

¿Cuáles son sus propuestas para generar mayores espacios de participación para las mujeres?

Por convicción y por doctrina pertenecemos a un partido que ha hecho de la luchas de las mujeres una de sus aristas más significativas. En el Partido Comunista el tema de la emancipación de las mujeres ha estado presente y en disputa con los rasgos machistas que impregnan la vida de nuestro partido por todas sus características. Pese a ello, tenemos muy buenos ejemplos de mujeres que se pusieron a la cabeza de estas luchas y hemos dado pasos significativos hacía la igualdad de derechos entre hombres y mujeres para asumir una función política. Hoy día tenemos alcaldesas y concejalas que son importantes para la vida política y social del país. Las y los concejales realizan una función política, son representantes en esta democracia y a la vez participan de la organización social.

Hay mucho por hacer, pero estamos bastante convencidos de que la conciencia de género y política de la mujer se ha desarrollado extraordinariamente. Nosotros vamos a incorporar el máximo posible de candidatas mujeres en nuestras listas, pero queremos que las candidatas se ganen su derecho dándoles las posibilidades a expresar ese derecho dentro del partido, es decir, no quisiéramos salir a buscar mujeres por llenar cupos. Los proyectos de cupos tienen algunas ventajas y son importantes de discutir, pero no pueden transformarse en un fin en si mismo. No podemos conformarnos con tener un 30 o 40% de participación de mujeres, hay que ir al fondo del problema para que las mujeres se expresen al interior del partido en igualdad de condiciones que el hombre militante. Una de las tareas es alcanzar candidatas que sean electas.

Las y los expertos 

María de los Ángeles Fernández, Directora Ejecutiva Fundación Chile 21.

En un año electoral: ¿Qué significa el aporte de las mujeres a la calidad de la democracia?

Creo que no se trata tanto de discutir si las mujeres son mejores que los hombres y le introducen “calidad” a la democracia, sino que la democracia está incompleta sin las mujeres. Pero, como eso no sucede y nos mantenemos como una “mayoría minorizada”, es importante resaltar que la mujer aporta a la calidad de la democracia desde un punto de vista normativo y también pragmático.

En el primer nivel, hay argumentos de justicia (por la necesidad de sociedades justas e iguales), argumentos basados en los intereses de las mujeres (ya que se preocupan por la formulación de políticas que responden a los intereses femeninos) y el argumento democrático, que sostiene que las mujeres se comprometen políticamente en forma diferente, revitalizando la democracia e impactando la naturaleza de la esfera pública. Un cuarto argumento es el que han esgrimido las francesas, por cuanto ellas señalan que la ley de paridad no es un derecho de grupo, sino hace parte de la universidalidad. La universidad sería dual y, como señala Mala Htun, “un parlamento mayoritariamente compuesto por hombres es un universalismo falso”.

En el segundo nivel, se sostiene que la ausencia de mujeres produce falta de legitimidad, por la necesidad de la modernización y por la necesidad de apelar al electorado femenino. En esta misma línea, un argumento adicional, de corte económico, se relaciona con la apelación a que las mujeres deben ser consideradas por la valía de sus talentos, lo que sería importante no solamente para el sistema político, sino también para el económico.

¿Cuál es el escenario actual para incentivar o proponer candidaturas de mujeres?

Es un escenario paradojal, porque si bien se constata la necesidad de apurar el tranco en materia de reformas políticas, como fruto de la crisis de representatividad que las movilizaciones sociales, particularmente la estudiantil han evidenciado, también se observa temor en una élite, esencialmente masculina, que no está dispuesta a perder sus privilegios. El punto es que hoy estamos más cerca que antes de la necesidad de cambiar el sistema binominal, uno de los factores institucionales que ha impedido una mayor presencia de mujeres en el Congreso. Un cambio de dicho sistema abre la posibilidad de hablar de cuotas o bien, en un sistema como el chileno donde la ideología meritocrática está tan arraigada en la clase política, avanzar a otro tipo de incentivos alternativos que posibiliten una mayor presencia femenina.

Adicionalmente, hay que estar atentas a toda discusión que, más allá del binominal, se realice en materia de reformas políticas, de forma de hacer ver el impacto diferenciado que tendrían las medidas propuestas, tanto para hombres como para mujeres.

¿Cuáles son sus propuestas para generar mayores espacios de participación para las mujeres?

Junto con reconocer la importancia de los factores institucionales como el sistema binominal y la necesidad de su remoción, de nada serviría la introducción de mecanismos paritarios (no debemos hablar más de cuotas sino de paridad) si no existe un número disponible de mujeres para llenarlas.

En ese sentido, en forma paralela, hay que promover instancias de formación y capacitación de mujeres. Por otra parte, incentivar que las mujeres estén en los partidos y que, desde su interior, presionen por dos asuntos: cambios en el funcionamiento partidario, partiendo por las reuniones en las que se toman decisiones y, dos, presionar para que la política se formalice cada vez más. No basta con participar en reuniones y en debates que son aparentemente importantes, cuando las decisiones que cuentan se toman en reuniones nocturnas, en casa de algún jerarca del partido.

Un cambio mayor se relaciona con la necesidad de remover la tradicional división sexual del trabajo. La discusión sobre la conciliación trabajo-familia está directamente relacionada con la posibilidad de que las mujeres puedan participar en instancias políticas. Un hito importante será la discusión en torno a la modificación de la legislación de la salas-cuna. De lo contrario, a pesar del interés por estos asuntos, las mujeres siempre se verán en desventaja.

 

René Jofré, sicólogo y experto electoral. Analista político de Corporación ProyectAmérica.

En un año electoral: ¿Qué significa el aporte de las mujeres a la calidad de la democracia?

Uno debería pensar que el aporte a la calidad de la democracia se construye con la paridad. En mi caso no es una posición de ideología feminista ni mucho menos, sino una posición que tiene que ver con la realidad. A mi juicio, esto no es un asunto de minoría, sino que un 50% de la población son mujeres, es un asunto estadístico y ya que ambos géneros representan el 50 y 50, por decirlo de alguna forma, el aporte de las mujeres -al menos- debería ser en esta proporción para candidaturas y de la política en general. Para mí lo paritario es un avance civilizatorio, más que un tema de igualdad de género.

¿Cuál es el escenario actual para incentivar o proponer candidaturas de mujeres?

El escenario actual no tiene incentivos fuertes, ni tiene voluntad política para proponer candidaturas de mujeres y creo que eso se da en todos los partidos de la Concertación, porque propone que en la centro-izquierda deberían estar los partidos que promueven este tipo de políticas progresistas y no lo hacen.

Un ejemplo claro serían las primarias realizadas en el mes de abril, donde sólo habrá entre el 15 o 16% de candidatas a nivel nacional, siendo que las mujeres que compitieron en primarias, el 44% de ellas, ganó. Aquí no hay un problema de que las mujeres compitan y no ganen, el problema son las barreras que se ponen cuando las mujeres ingresan al mundo de la competencia política.

Como bien se ha dicho, se requieren de incentivos y de ciertas garantías, porque para una mujer es más difícil, dada las condiciones culturales, que participe en la política. Cuando hablo de incentivos me refiero a la propuesta que las mujeres que participen en un proceso eleccionario puedan recibir una mayor cantidad de aporte económico por parte del Estado. Asimismo, desconociendo la realidad del Partido Radical, todos los partidos de la Concertación tienen cuota de discriminación positiva en sus estatutos y bastaría con que los partidos cumplieran esa norma para incorporar a un mayor número de mujeres. El problema que tuvimos en las primarias, es que hubo pocas candidatas mujeres y esto se debe a que los partidos no pusieron candidatas.

¿Cuáles son sus propuestas para generar mayores espacios de participación para las mujeres?

A mí me parece que fue bien escandaloso lo que pasó con las primarias de la Concertación, más aún cuando en esta época la centro-izquierda está en la oposición y donde se recupera un mayor análisis y reflexión sobre su propia identidad. Cuando se está en el Gobierno es más difícil, porque se está haciendo el ejercicio de gobernar y cuando se hace el ejercicio de recuperar la identidad, tenemos que pensar que la paridad debiera ser parte de la identidad progresista. Si eso no está ocurriendo, como sucedió en las primarias, se debiera plantear un cuestionamiento sobre lo que se hace. A partir de ello, se deben generar medidas concretas para que una situación como esa no vuelva a ocurrir.

Creo que se requiere de un conjunto de incentivos para que las mujeres participen y creo que el incentivo mayor es que la paridad esté consagrada por ley.

 

 

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